VIVE Podcast – Tus hijos no son tus Hijos

Por Nelson Angarita Parra – Inspirado en el texto de Gibran Khalil

Inspirado en el texto de Khalil Gibran

«Tus hijos no son tus hijos
Son hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma.

Muchas cosas se pueden hablar de la hermosa y sagrada tarea de ser padres, así mismo, debemos recordar que primero somos hijos, y que cada uno puede hacer memoria de esta bella etapa de nuestras vidas para la mayoría de nosotros y para otros quizá una etapa que quieren borrar literalmente de sus recuerdos.

Nuestros hijos, al igual que nosotros, son hijos e hijas de la vida deseosa de si misma. Esa vida que se impone sobre todos día a día, haciéndose presente en cada aspecto que quisiéramos controlar pero que nos sobre pasa en fuerzas, debido a la misma naturaleza de expansión y perpetuo aprendizaje.

Imagine por un momento que dibuja una figura en un papel en blanco, ahora imagine que puede agregarle mágicamente color a su gusto, y que este papel le permite darle vida y movimiento a esa figurita que recién creo. Que cree que debería hacer esa figura, permanecer a su lado como muestra de su gratitud ante el ser creador, o por el contrario, esta nueva forma en el mundo de las formas, se marcha haciendo uso de ese gran poder que ahora tiene, que le permite aprender y reconocerse en el Universo de lo creado.

Ahora imagine que tanto como usted, como sus hijos, provienen de esa energía creadora de la Vida, en donde al igual que nuestro personaje, desean simplemente disfrutar de esta experiencia que se les ha permitido tener.

Tus hijos, No vienen de ti, sino a través de ti y aunque estén contigo no te pertenecen.
Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos,
Pues ellos tienen sus propios pensamientos.

Como seres de naturaleza cocreadora, se nos ha privilegiado contar con las herramientas físicas dispuestas como verdaderos portales, a través de los cuales la vida se da paso en sus diferentes formas humanas que conocemos, los hijos son realmente hijos de la vida, que eligen por algún tipo de convenio del Alma a sus progenitores, sin que ello sugiera que se convierten en su propiedad de tenencia perpetua.

Si bien la vida nos elige para manifestarse en la forma de nuestros hijos a través de nosotros, también es cierto que es la misma vida quien les provee de sus propios pensamientos e interpretaciones personales de ese mundo que los recibe. Por esta razón está demostrado que cada individuo en principio viene con un propósito diferente y se debería desarrollar bajo esa ley natural del libre albedrio. Lo que sugiere que no son los padres quienes puedan determinar su forma de pensar, más allá de su propio ejemplo en las normas básicas de convivencia, algunos hábitos y ciertas creencias que a decir verdad serán el resultado de la misma interacción del individuo en su experimentar personal.

Puedes hospedar sus cuerpos, pero no sus almas,
Porque ellas viven en la casa del mañana, que no puedes visitar ni siquiera en sueños.

Nuestros hijos se convierten en la responsabilidad de nuestra alma, y por ese pacto sagrado de almas, los cuidamos, alimentamos, mantenemos lo mejor posible dentro de nuestras mismas posibilidades. Esto apenas y es algo con lo que logramos crear esos vínculos o lazos familiares de confianza, respeto, unión, fraternidad, amor, alegría en sus mejores casos o de igual manera alimentar sus almas con la indiferencia, violencia o miedos según se los heredemos.

Pero lo que jamás podremos hospedar o tener control es sobre sus propias y libres almas, que a pesar de elegirnos parte de sus planes de aprendizaje al viaje individual al que al igual que nosotros se proponen realizar tan independientemente lejos de sus mismos dadores de vida.

Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer.

De nuestros hijos podemos aprender como los grandes maestros que son en nuestras vidas, seguramente transmitirles conocimientos y nuestro gran ejemplo, sin embargo, no es buena práctica el querer imponer nuestra voluntad o pretender gobernar sobre ellos con algún tipo de imposición en contra de su propia voluntad.

Muchos padres quieren que sus hijos sigan sus pasos en oficios o labores de supuesta herencia, o solo por querer protegerles equivocadamente de algún tipo de sufrimiento en cualquier aspecto de sus vidas, eligiendo una pareja para ellos, una carrera o una vida completa en algunos casos de extrema sobre protección. Pero la vida no se detiene, ni se detiene en el ayer, y tarde que temprano, enrutara de la manera prevista a cada alma en su forma particular de querer experimentar esta mágica aventura de vivir.

Tú eres el arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados (…).
Deja que la inclinación en tu mano de arquero sea hacia la felicidad”.

Tus hijos no son tus hijos – Nelson Angarita Parra

Inspirado en el texto de Khalil Gibran

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